MEJORA CONTINUA EN LAS ESCUELAS
Por: Marcia Melina Criollo Segura
En años recientes se vienen haciendo esfuerzos por mejorar tanto la evaluación como el proceso de mejoramiento y la calidad de las escuelas, lo cual, dentro de la perspectiva educativa se convierte en un aspecto prioritario que guía la manera en que se posiciona la evolución del proceso de enseñanza- aprendizaje. Correspondientemente, el término calidad se vincula de modo intrínseco al acto de evaluar y por lo tanto al concepto de mejora. En relación con todo esto, se realizan diversas investigaciones para conocer no sólo cómo vienen dándose estas evaluaciones dentro de las escuelas, sino también para conocer cuál es la filosofía de aquellas que son más eficaces que otras, de esta manera pueden proponerse planes de mejora con el fin de potenciar y afinar esos procesos que hacen que la enseñanza y al aprendizaje sean más sólidas (Arnaíz et al., 2015).
De acuerdo a Pareja & Torres (2006), cuando se habla de mejora continua en la escuela, se refleja en una modificación que se realiza a través de un proceso que sucede de forma sistemática, planificada y por supuesto de modo continuo; y a través de este proceso las escuelas van transformando no solamente la forma en que llevan el aprendizaje y la enseñanza, sino también cambian su cultura y su organización al interior de la institución, que en su conjunto los llevará a obtener los objetivos educativos que se planteen. Dicha mejora configura la necesidad de trabajar en equipo y orientarse hacia la acción, le pertenece y debe ser conducido por todos los miembros de la institución (Kaizen, 1986 citado por Esquivel et al., 2017). Es necesario aclarar que no necesariamente todos los cambios conllevan a la mejora en cualquier institución. A través de la mejora continua se busca incrementar la competencia de las instituciones, apoyándose principalmente en los recursos humanos y en su formación sea de habilidades y competencias, esta mejora debiera representar a lo largo de la performance, una forma de vida al interior de la institución, por tanto, su implementación, aunque es difícil aporta un enorme valor a largo plazo (Marín-García et al., 2010).
Para definir la mejora continua se recoge la diversa bibliografía revisada por Esquivel et al. (2017), quien cita a Deming (1989) con su referencia a la calidad total, donde el mejoramiento es un procedimiento continuo que busca siempre la perfección; así mismo, menciona a Harrington (1993), quien precisa que la mejora implica que los procesos tengan mayor eficacia, eficiencia y adaptabilidad; por otro lado, Kabboul (1994), explica que para mejorar es necesario cerrar brechas tecnológicas llevándolas a un nivel alto de desarrollo; Abell (1994) establece que el mejoramiento continuo es una prolongación del principio de la gerencia por el cual siempre puede mejorarse el trabajo; y finalmente Sullivan (1994) puntualiza en los esfuerzos que se realizan para progresar en cada área de las organizaciones. Todas las definiciones concuerdan en que es un proceso que refleja de lo que conocemos como calidad y que manifiesta lo que es necesario hacer si se pretende que cualquier organización mantenga su competitividad en el tiempo.
En el escenario educativo, los planes de mejora son herramientas encaminadas a intensificar la calidad tanto de procesos como de resultados. Como señala Murillo y Krichesky (2012) (citado por Arnaíz et al., 2015) en el proceso de mejora existen cinco etapas: La Inicial, donde se reconocen las fortalezas y las debilidades; luego viene la Planificación, momento en que se diseña el plan de mejora; da pase a Implementar lo planificado; a continuación, se Evalúa lo realizado y termina en la etapa de Asimilación donde aquellas reformas e innovaciones pasan a formar parte natural de devenir de la Institución educativa.
Desde la perspectiva de Pareja et al. (2006), son necesarias tener en cuenta cuando se ponen en práctica el mejoramiento continuo, algunas proposiciones: En primer lugar, es necesario prestar atención a la situación en que se encuentra la escuela, ya sean las condiciones de las aulas, las currículas, las metodologías y la evaluación; también debe tenerse en cuenta mantener un equilibrio entre la estabilidad de la situación actual y el consiguiente proceso de cambio, el cual debe manejarse conservando los aspectos positivos de la escuelas y abrazando las innovaciones; asimismo mejorar la escuela comporta, acomodar los cambios que vienen de afuera a los objetivos internos, priorizando los requerimientos propios de cada escuela; es primordial también que el docente se convierta en el eje, si bien es cierto la escuela supone una institución unitaria, es una unidad, pero el eje del cambio debe iniciar en el aula donde el docente es el núcleo y luego, sobreviene en los demás niveles, siendo el personal directivo donde recae la responsabilidad de la gestión; además debe reflexionarse acerca de los logros que van obteniéndose, analizando los datos de aquello que está funcionando bien, eso se convertirá en un estímulo para seguir con los cambios que se van implementando; y por último, es importante señalar que las escuelas eficientes cuentan con docentes que manejan un lenguaje característico acerca de la enseñanza y el cambio, en ellas se promueve investigar los modelos pedagógicos, se comparte experiencias y se transfieren conocimientos entre ellos.
Por otro lado, para llevar a cabo este proceso de mejora existen algunas actividades, estrategias, recursos o procedimientos que propician la mejora continua, son llamados los Facilitadores y pueden agruparse en diez categorías: la existencia de un líder o responsable, la coherencia en el estilo de dirección, estrategias de medición de los objetivos a largo y mediano plazo, el uso de indicadores, canales de comunicación óptimos, métodos formales, participación de los miembros, organización de los recursos humanos, recursos físicos y la formación (Marín et al., 2014). La optimización de estos facilitadores dará como resultado el progreso y la consolidación de las mejoras que decida la escuela implementar para elevar su nivel de calidad.
En el contexto actual de la realidad del país, la coyuntura relacionada a la pandemia del Covid-19, ha representado demandas, desafíos y metas, que han exigido a los docentes atender a compromisos y responsabilidades diferentes a las que conocían en su quehacer educativo, las instituciones educativas han requerido desplegar nuevas formas de actuar para lograr sus objetivos de desarrollar las competencias y capacidades necesarias en los estudiantes buscando siempre su adecuado desenvolvimiento en la sociedad. Sus compromisos de mejora versan en aspectos como: mejorar las estrategias virtuales de enseñanza, usar metodologías activas, acompañar y monitorear el aprendizaje de los estudiantes, retroalimentar los aprendizajes, fortalecer el área socioemocional tanto en estudiantes, padres de familia como en docentes, comprometer el apoyo de los padres y gestionar de forma adecuada todo el proceso pedagógico a través del liderazgo participativo, en suma, el involucramiento de todos los miembros de las instituciones educativas (https://www.repositorioeducacion.com/).
Para finalizar, queda claro que introducir un plan de mejora en las instituciones educativas y que se desarrollen de forma habitual o continua, contribuirá a reforzar la calidad de los procesos pedagógicos e incluir los cambios que sean esenciales para lograrlos. Es de suma importancia que los aspectos internos de la escuela sean los que guíen estos cambios y que la escuela no sea sólo un observador, sino que cree e implemente todo el proceso, a través del ejercicio de un liderazgo comprometido con la participación y el empoderamiento de todos los conformantes de la institución.
REFERENCIAS
Arnaiz Sánchez, P., Azorín Abellán, C., & García Sanz, M. (2015). Evaluación de planes de mejora en centros educativos de orientación inclusiva. Profesorado. Revista de Currículum y Formación de Profesorado, https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=56743410022
Esquivel Valverde, A., León Robaina, R. y Castellanos Pallerols, G. (2017). Mejora continua de los procesos de gestión del conocimiento en instituciones de educación superior ecuatorianas. Retos de la Dirección 2017; 11(2): 56-72. https://scielo.sld.cu/pdf/rdir/v11n2/rdir05217.pdf
Marín-García, J. A. y Bautista-Poveda, Y. y García-Sabater, J. (2014). Etapas en la evolución de la mejora continua: Estudio multicaso. Capital intangible, 10 (3), 584-618. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=54932488008
Pareja, J. A. & Torres, C. (2006). Una clave para la calidad de la institución educativa: Los planes de mejora. Educación y Educadores, 9(2), 171-185. https://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0123-2942006000200012&lng=en&tlng=es.
Repositorio de Educación. (22 de mayo ,
2021). https://www.repositorioeducacion.com/2020/08/19/modelo-de-plan-de-mejora-de-aprendizajes-2020-wordugel-grau/
